Radio Cultura

miércoles, 22 de abril de 2015

A LA HORA DE ELECCIONES

Articulo de Opinión del escritor Pedro Nieva
Si hay algo que nos enorgullece como ciudadanos de una República, es la posibilidad de elegir a quienes habrán de dirigir los destinos del Municipio, de la Provincia y de  la República.
Cada vez que tenemos elecciones pienso en mi amigo Orestes B., notable científico cubano, de reconocida experiencia internacional, que a sus 65 años jamás ha podido elegir quién gobernará su país, ni su provincia. Y cuando hubo un cambio de jefe de gobierno no fueron los habitantes quienes resolvieron. Pienso también en mi amigo Jaime O., muy inteligente profesional de Caracas, que debe cuidarse de emitir opiniones adversas, bajo riesgo de ir a dar con su humanidad en la cárcel. Jaime y Orestes han estado buen tiempo en Argentina, por razones de trabajo y así los he conocido y tratado.
Poder elegir autoridades, con libertad de albedrío, es un atributo de valor incalculable, digno de ser utilizado a conciencia y cuidado con celo.
En la Provincia de Santa Fe hemos tenido hace un par de días elecciones primarias, por el sistema llamado de “boleta única”. Elecciones primarias que consisten en seleccionar cuál de los pre-candidatos a algún cargo será quien concurra como candidato de esa fracción política a las elecciones definitivas dentro de dos meses.
El sistema de “boleta única” presenta amplias ventajas sobre las tradicionales boletas partidarias. Algunas ellas son:
* Como la impresión de las boletas corre por cuenta del Gobierno, no hay diferencia entre partidos populosos y pequeños partidos, porque en cada categoría están todos, en un mismo nivel.  
* No hay “cuarto oscuro”, en consecuencia se elimina el despilfarro, el desparramo, el robo de boletas ajenas o la simple faltante. Se ha eliminado la posibilidad de llegar “con la boleta en el bolsillo”.
* Lo normal es que se arme el conjunto en un aula: en un extremo la mesa de autoridades, con sus elementos y la gran urna. Y en el fondo tres o cuatro gabinetes de cartón (como si fueran cabinas telefóni
cas), en las que pueden votar sendos ciudadanos en forma simultánea, lo que da gran agilidad a todo el proceso. Vale consignar que las urnas, cuando son elecciones en cinco categorías, son una caja de cartón de 1,50 m. de largo, dividida en cinco recipientes.
* La autoridad de mesa arranca de sendos bloques una boleta por cada categoría. El dorso de cada categoría tiene un color diferente y marcas muy claras para su plegado ulterior. En el frente, están los números de cada lista, sus respectivas denominaciones, el nombre del candidato (ó sólo de los primeros, cuando son diputados o concejales) y se incluye una foto del mismo. En cada una, hay un cuadro en blanco donde se deberá hacer una “X” con bolígrafo.
* Una vez plegada cada hoja conforme a las marcas, se introduce en las respectivas bocas de esa urna múltiple. Cada boca identificada con el mismo color de cada categoría de boleta.
Como ventajas, debe señalarse una mayor dinámica en el proceso. En ningún momento queda nadie escondido en un cuarto. Es imposible que alguien lleve su voto en el bolsillo. Se elimina las picardías sobre las boletas de partidos ajenos.
Como desventaja, para la gente mayor es un cambio muy importante y sabemos que toda novedad desconcierta y les hace sentir desbordados.
Otro detalle a considerar es que para la categoría Gobernador pueden participar 8 frentes o alianzas, con 16 ó 20 precandidatos. Pero en categoría de Diputados participaron 28 frentes, por lo que la hoja era casi un calendario de pared. Como se hacía difícil encontrar el de cada uno, esta categoría tuvo muy alto porcentaje de votos en blanco.
Vale señalar que es necesario llegar al lugar de votación con las ideas claras, habida cuenta de que los partidos políticos tradicionales se han desdibujado y el político que ayer jugaba en el “Barcelona”, hoy integra el “Real Madrid”, ó el “Mánchester”…una complicación adicional que juega su parte.
Más allá de los mecanismos dispuestos para el proceso eleccionario, es deber reconocer que finalmente, con el sistema establecido por los patriarcas en nuestro país desde 1914, no hay diferencias sociales, ni culturales, ni económicas: ante la urna somos todos iguales y vale igual el voto del más humilde obrero, que el del rector de la Universidad.
Que de eso se trata. Y no es poca cosa.

Santa Fe, 21 de Abril de 2015.

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