jueves, 21 de noviembre de 2013

COLUMNA DE OPINION SOBRE POLÍTICA y MORAL



Por el Periodista, especializado en economía Jorge Canono Elorza
En notas anteriores he propuesto el procesamiento de los gobernantes cuyas decisiones perjudicaron los intereses nacionales y, en especial, a los humildes. No fueron errores: derivaron de sus políticas racionales, planificadas, como sucedió durante la dictadura y la convertibilidad. Los genocidas fueron, en parte, procesados por el gobierno de Alfonsín. El actual gobierno y el anterior determinaron las acusaciones criminales basadas en Política de Estado. En este marco tienen que ver incluso los cargos generalizados de corrupción, que se utilizan de sustitutos de propuestas.
Falta presentar a la justicia los fundamentos económicos y sociales por las decisiones de aquellos en detrimento del país y de amplios sectores sociales, que hacen a lo político y la moral.
Una persona que apela a la corrupción para sostener sus campañas políticas, como el caso de la diputada Carrió, se envuelve en esa acusación. Es su plataforma. Induce que la política se reduce exclusivamente a ese comportamiento en estos días. No ha demostrado pruebas de sus afirmaciones pero los medios de mayor circulación le conceden espacios generosos, tanto más si se refieren al gobierno. Y socialmente aparece legalizada. El poder de los medios le confiere autenticidad aparente. Cuando Duhalde le pidió a la justicia que intervenga por acusaciones de Carrió, ésta se desdijo ante el juez. Es decir, negó su moral que le había negado al ex Presidente. La señora fue respaldada con votos en las últimas elecciones y un señor que se proclama socialista, Pino Solanas, se recostó en ella para acceder a una senaduría. Se presenta exitosa en la política esgrimiendo la corrupción supuesta de otros, aunque sin el deber moral en demostrar sus acusaciones. Escinde la política de la moral pero dice relacionarlas y también niega en su conducta su proclamada fe religiosa, simbolizada por una gran cruz exhibida en su pecho.
Los efectos de demostración de su conducta son dañinos para la política: sus prejuicios confunden con política aquello que acabaría con la política, que es la antipolítica. En realidad ésta no existe porque quienes la niegan –como fue el caso de los militares- hicieron la propia y así nos fue. La derecha también se cobija en esa falsedad. Su técnica es negar otra política que no sea la propia. Esos prejuicios representan por sí mismos política en el sentido más amplio de la palabra. En esencia hay charlatanería, pero lo lamentable, socialmente, es la gente prendada por esas acusaciones que no se demuestran. Hay grupos en la sociedad que repudian a la política tanto por ignorancia como por comodidad de no informarse. A ellos apunta la señora Carrió. Y con éxito. La mayor corrupción política se aplicó durante la convertibilidad y su Presidente fue reelecto. Se debe analizar la conducta cívica de la ciudadanía al respecto: las clases bajas votando lo mismo que las beneficiarias reales de aquel modelo. Esos sectores debieran hacerse la autocrítica.
El sentido último de la política es la libertad. Y la libertad es la conciencia de la necesidad. De ahí mi insistencia de castigar a quienes gobernaron contra el país: el neoliberalismo logró quebrar la libertad por los condicionamientos que nos dejó, como la deuda externa –casi eterna- la nación económicamente quebrada y más de la mitad de la población en la pobreza al anularse la convertibilidad, los salarios obreros debilitados, sin convenios de trabajo y las jubilaciones
sometidas a las especulaciones financieras de la banca, con inversiones en el exterior. Y acumulación de deuda externa sin precedentes con la economía desnacionalizada. El dólar, moneda de la mayor potencia mundial, rigiendo la política monetaria del país. Pero eso sí, los niños en los colegios y los militares en los cuarteles, le rendían tributo al pabellón de la Patria…
Si la política trae la desgracia y no puede abolirse,(es inherente a la sociedad, como la medicina) solo quedan la desesperación o la esperanza, de que el diablo no será tan malo como lo pintan, si es que Dios –de existir realmente- nos abandona.
Le pido a la diputada Carrió que le rece a su adorno religioso.
Noviembre 2013.
Canono Elorza
(fotos libres Rgbstok)